El color blanco natural de nuestros dientes se ve deteriorado con el paso del tiempo, sobretodo por el consumo de café, té, tabaco, coca-cola y otras sustancias en menor medida que van volviendo a los dientes de un tono amarillento y hasta grisáceo.
Otro aspecto determinante en el color de los dientes es la genética, que determina de antemano el color natural de los dientes, y el uso y consumo de algunos medicamentos (como las tetraciclinas) que oscurecen de manera permanente a los dientes.
En la actualidad cada vez es más común reservar una cita con el dentista para someterse a un tratamiento de blanqueamiento dental, ya que blanquear los dientes proporciona una sonrisa agradable que, desde el punto de vista estético, transmite belleza, juventud y salud.
Existen tres técnicas para blanquear los dientes:
- Peróxido de Carbamida: El blanqueo se obtiene colocando un líquido blanqueador (peróxido de carbamida) en unos moldes o fundas que se colocan en la dentadura por la noche, antes de ir a dormir, durante dos o tres semanas.
- Luz halógena: Mucho más rápido que el procedimiento anterior. Este tratamiento para el blanqueamiento dental se realiza en la misma clínica, con peróxido de hidrógeno que, al aplicarle una luz halógena, produce una reacción que consigue blanquear los dientes.
El procedimiento demanda de dos a tres sesiones de una hora, o con una técnica más reciente, de sólo 40 minutos. - Láser: Se trata del método más eficaz para blanquear los dientes, ya que blanquea los dientes en una única sesión de menos de tres horas, y no afecta al esmalte dental.
Aunque debe tenerse en cuenta que no todas las personas son candidatas a blanquear los dientes. Por ejemplo, estas técnicas no pueden usarse en embarazadas, en menores de 17 años o mayores de 60 años. Tampoco en personas con poco esmalte o con oscurecimientos dentales importantes producidos por las tetraciclinas.
En estos casos, existen técnicas alternativas para blanquear los dientes, como la implantación de carillas de porcelana, que consiste en recubrir la parte frontal de cada diente con una fina lámina de porcelana.